«Hemos puesto cara a otros humanos que convivieron con nosotros»

Tomàs Marquès-Bonet

  • RESULTADO DESTACADO

    Poder leer ADN antiguo ha supuesto una gran revolución en la investigación de la evolución humana en los últimos diez años. Pero aunque eso nos ha dado la posibilidad de aprender más sobre otros humanos que coexistieron con nosotros, con los que incluso nos mezclamos, el acceso solo a su ADN y no a las células nos ha limitado entender cómo eran y, sobre todo, las diferencias fisiológicas entre ellos y nosotros.

    Realizar análisis epigenéticos del genoma denisovano y de neandertales nos permite saber qué genes están activos y funcionales. Hemos arrojado luz sobre cómo era físicamente la enigmática población de los denisovanos, descubierta en Siberia en 2010, que convivió con los neandertales y con los Homo sapiens en el Paleolítico. De estos humanos, solo se había hallado una falange de un dedo meñique, algunas piezas dentales y una mandíbula, en el Tíbet. Esos escasos rastros no permitían saber cómo eran. Nuestro equipo ha contribuido a ponerles cara. Al conocer la actividad de sus genes, dedujimos cómo se desarrollaba su cuerpo y su apariencia física comparándolo con datos genéticos clínicos. Ahora, por fin, sabemos que comparten la mayor parte de los caracteres con los neandertales.

    Nuestra investigación, además, fue elegida por los lectores de la revista Science como el estudio más significativo de 2019, lo cual nos enorgullece.

  • INVESTIGADOR

    • Tomàs Marquès-Bonet
      Investigador ICREA. Director del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF), Barcelona