Los servicios de urgencias de muchos hospitales suelen atender problemas oftalmológicos, muchos de los cuales afectan al polo posterior del ojo, una zona de muy difícil acceso y exploración con las herramientas convencionales. Solemos usar para ello un oftalmoscopio directo, una herramienta clásica, con unas limitaciones que pueden dificultar la toma de decisiones y provocar demoras diagnósticas y derivaciones innecesarias a consultas de oftalmología.
Tenía claro que, si podía captar las imágenes del fondo del ojo de este tipo de pacientes y enviarlas a oftalmólogos para su valoración, la atención sanitaria prestada sería de mayor calidad. Fue así como pensé en usar la cámara de mi smartphone para captar esas imágenes, y, en colaboración con los servicios de Urgencias y de Oftalmología del hospital, surgió el Open Retinoscope. Se trata de un dispositivo portátil, de fácil manejo y bajo coste, que permite captar imágenes validadas del fondo del ojo de un paciente para poder valorarlas o compartirlas con oftalmólogos si es necesario, con mayor calidad y campo visual que con las herramientas convencionales.


