El edadismo es una forma de discriminación social por cuestión de edad que afecta a muchas personas mayores. Una de las formas de edadismo más extendidas es el uso inadecuado del lenguaje. Las palabras que utilizamos proceden de lo que pensamos y sentimos, de nuestros estereotipos y prejuicios.

En la Fundación ”la Caixa”, trabajamos cada día para estar al lado de las personas mayores, siendo conscientes de todo cuanto pueden aportar a la sociedad y poniéndolo en valor.

Para ello, creamos el primer diccionario participativo del edadismo reuniendo palabras y expresiones edadistas, gracias a la colaboración de personas que asisten a nuestros centros de personas mayores y de la sociedad civil, con el fin de combatir este fenómeno y subrayar el valor, incuestionable, que tienen todas las personas mayores.

No és la nostra gent gran*
 

*Nuestros mayores – m. pl. Las personas mayores no son propiedad de nadie. Utilizar el posesivo para referirnos a ellas les quita autonomía. Las personas mayores son autosuficientes y debemos tenerlo presente para defender sus derechos.

Soc més que un jubilat*
 

*Jubilado – m. y f. Define una relación con el mundo laboral, pero no implica a todo el colectivo de personas mayores, quienes, aunque hayan dejado su etapa laboral, siguen teniendo mucho que aportar a la sociedad.

No soc el teu avi*
 

*Abuelo – m. y f. Solo es abuelo o abuela quien tiene nietos o nietas. Es importante no caer en un estereotipo que no representa a todas las personas mayores.

¿Qué es el edadismo?

Edadismo es un término acuñado en 1969 por Robert Butler, destacado gerontólogo, relacionado con los estereotipos y prejuicios relacionados con la edad.

El edadismo está relacionado con la forma que tenemos de entender la vejez y el envejecimiento, con nuestras relaciones intergeneracionales y cómo perpetuamos estereotipos e ideas preconcebidas sobre las personas mayores, limitando, de este modo, la comprensión de la diversidad y heterogeneidad de la vejez.

Pensar que todas las personas mayores están enfermas o son “cascarrabias”, por poner dos ejemplos, se transforma en actitudes que influyen en cómo nos relacionamos con ellas, cómo percibimos sus capacidades o limitaciones o cómo les valoramos y reconocemos.

Los efectos del edadismo en nuestra sociedad son numerosos:

  • Las actitudes negativas sobre la vejez limitan la vida, porque no se les ofrecen las mismas oportunidades que a las demás personas.

  • Se invisibiliza al colectivo de las personas mayores, porque se da por hecho que poco o nada tienen que aportar.

  • Como no tienen nada que aportar, se les excluye del entorno laboral.

  • Como se considera que nada se puede hacer, se les limitan cuidados o tratamientos que pueden necesitar.

Asimismo, los estereotipos y prejuicios sobre la vejez y el envejecimiento funcionan como profecías autocumplidoras modulando la manera como envejecemos. Por ejemplo, si se da por hecha la falsa creencia de que la soledad es inherente a las personas mayores y estas tienen que acostumbrarse a ella, nada se hará para ayudar a las personas que sufren soledad a afrontarla.

El edadismo impregna nuestra sociedad y se manifiesta habitualmente como infantilización, despersonalización y deshumanización. Por ello, es importante revisar nuestros comportamientos y los de nuestro entorno:

  • El lenguaje que usamos cuando hablamos de las personas mayores.

  • El tono que usamos cuando hablamos con ellas.

  • El poder que les damos en la toma de decisiones.

  • El respeto hacia sus preferencias.

  • La empatía con sus dificultades.

Formas más habituales del edadismo

Infantilización: esta relación hace que las personas no mayores tengan una posición de poder frente al usuario a la hora de interactuar, de responder o de tratar a la persona como si fuera una criatura. Una muestra es el uso del baby talk o el elder speak. Este comporta un tipo de lenguaje que utiliza una entonación exagerada, un tono de voz elevado o el uso de un registro sencillo.

Palabras edadistas que infantilizan:

  • Uso generalizado de diminutivos como viejito o abuelito, o hacer diminutivos con los nombres de la persona.

  • Posesivos: nuestros mayores, nuestros abuelos.

Despersonalización: consiste en no tener en cuenta la singularidad de la persona mayor, sus necesidades y preferencias, y tratarlas a todas de manera homogénea.

Palabras edadistas que despersonalizan:

  • Los jubilados, los pensionistas

  • Los viejos

  • Los abuelos

Deshumanización: se produce cuando se pierde la empatía en el trato con las personas mayores, no potenciando su autonomía, no respetando su privacidad, no permitiendo su participación en la toma de decisiones…

Palabras edadistas que deshumanizan:

  • Carca

  • Trasto

Fuentes